23/01/2008

Eme ese ene

       El MSN se ha convertido en el motor de la vida social de muchos jóvenes entre los que me incluyo. Las cartas han quedado relegadas al olvido y las llamadas disminuyen en número y duración. Hoy, ya no dudas si llamar a la chica que conociste anoche porque tienes su correo electrónico. Todo es más fácil aparentemente. Pero no. El MSN es realmente complejo y casi tan definitorio como una tarde de botellón. ¿Por qué? Algunos de ustedes pueden pensar que es una herramienta impersonal y deshumanizante, nada más lejos de la realidad. Me explico.

       En toda relación incipiente cuentan las primeras impresiones. Normalmente te fijas en el exterior y luego, si todo va bien, consigues llegar al interior. En el MSN no. Ya de primeras, sabes un rasgo de esa persona con la que vas a hablar: ¿cómo? Muy sencillo. Por su cuenta de correo. A ti te agrega una tal: Laura90 y ya sabes que se llama Laura y que, y esto se lo pides a Dios, probablemente nació en el 90. Por eso cuando tú vas a sacarte una cuenta quieres ser conciso y pones: Magro90. Pero no, amigo. Ignoras la ley del Messenger. “Toda primera cuenta que te quieras sacar las primeras tres veces, estará ya cogida” Luego pruebas: Magro1990. Cogida también. Aquí y haciendo acopio de una gran originalidad creativa pruebas sucesivamente Magro_90 y Magro_1990. El otro día conseguí el MSN de una chica guapísima, era: Anilorac8_1990_valencia9. “Es que Anilorac es Carolina al revés, 8 son los dígitos de mi nombre, 1990 noventa mi fecha de nacimiento, Valencia el lugar y el 9 es porque ya habían 8 personas con la misma dirección”. Estuve toda la noche intentando acordarme. Y luego la agrego y me quería como amigo…

     Otra prueba que refutaría toda teoría de frialdad social messengerística serían los ya archifamosos emoticonos. Esas caritas que denotan con una fidelidad extrema los sentimientos humanos. Claro, antes era más fácil porque solo estaba la carita sonriente, la de guiñar un ojo, la de sacar la lengua y la triste. Yo solía usar las tres primeras por ese orden y me respondían con la última. Pero ahora… ahora hay emoticonos de todo. Yo de hecho tengo uno que expresa “tengo gastroenteritis y el otro día vi un ciervo”.

    El MSN y en especial en tus contactos, al igual que toda ciencia o razonamiento filosófico, hay un axioma fundamental e irrebatible: “Siempre habrá alguien que no sabes quién es”. Esto es así. Siempre hay alguien que no tienes ni idea de quién es, pero te da cosa borrarlos, por si acaso. Hay gente osada que se atreve a preguntar quién es, pero la respuesta es tajante y taxativa.

Magro82375823_ornitorrinco15 dice: Hola, ¿quién eres?
Me gusta tener nicks existenciales que denoten mi intelectualidad dice: Fran.

     Y ahí se acaba la conversación. Pero es que si te paras a reflexionar, ¿qué respuesta hay a esa pregunta? Pues ninguna otra. Así que asumes que nunca lograrás alcanzar la verdad y que aún así serás feliz y luego quemas un libro de Sócrates.

     En fin, que del MSN se puede uno explayar mucho. Pero he de irme. Una tal Anilorac me está preguntando que quién soy y creo que es la mejor pregunta que nadie me ha hecho nunca. No lo sé ni yo.

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20/01/2008

Inglés

    Aprender inglés es difícil si sabes cómo. Si no sabes cómo es imposible. Y es que ahora estamos a enero y muchos propósitos de nuevo año siguen vigentes... ya llegará febrero. Hablé hace poco con un amigo que me dijo que se había apuntado a una academia con la llegada del 2008. Yo repuse que por qué y el contestó que quería tener una segunda lengua. No lo entendí, claro, como no tengo novia…

    Yo creo que la razón principal de que los españoles seamos negados para los idiomas es la poca cualificación del profesorado. ¡Si es que no saben hablar ni en castellano! El otro día me reí bien a gusto. Mi profesor me preguntó:
    -A ver, ¿cómo se conjuga el verbo “to be”?*.
    Yo solté una carcajada.
    -Pues así no, ignorante, ¡se dice tuve!
    Aquello me costó un expediente y varias hostias (estudio en un colegio de curas).

    Lo peor del inglés es el vocabulario. Hay tantas palabras… podrían quitar algunas. ¿No es el inglés el idioma universal? ¿El neoesperanto? ¡Pues elimina todos los sinónimos y así más fácil! A mí es que los sinónimos me revientan. De hecho he escrito una novela aplicando mi estilo, transcribo un fragmento: “El dinosaurio era bonito. Mi padre siempre me lo decía: “ese dinosaurio es bonito”, decía. Decía más cosas pero aquella del dinosaurio era la que más decía. Hay otras cosas bonitas. Como las flores, que son muy bonitas, y las cosas que mi padre decía. Eran tan bonitas…” Ahórrense los halagos, por favor. Ya me los darán cuando mi estilo magrista me haga ganar el Nobel.

    Volviendo al inglés, a mí me hace mucha gracia ese hombre que sale en la radio y que te dice: “El inglés con mil palabras”. ¡Será pedante! Pues yo a cualquier extranjero le puedo enseñar español con tres frases: “Parece que escampa” “Yo no soy racista, pero…” y  “Eso es como todo…”. Con eso no sólo hablarán castellano a la perfección sino que además harán infinidad de amigos. En fin, que el inglés es como todo… cuando parece que escampa aparecen nuevas palabras que acaban sumiéndote en una grave crisis lingüística… y yo no soy racista pero es que… ¡por qué leches no escriben como pronuncian! ¡Gud bai!

 

 

*Fonéticamente “tuví”, que hay que explicarlo todo, leñe.

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17/01/2008

Término gris

    Dicen que en esta vida no todo es blanco ni negro, sino gris. Pero luego llegan las canas y nos tintamos el pelo de negro.

    Muchos opinan que en la vida lo mejor es tratar de buscar siempre el término medio. Yo creo que sería más fácil de encontrar si llevara gorro y camiseta a rayas rojas y blancas, como Wally. O sólo blancas, como Maradona. La derivación lógica de esa búsqueda incesante de lo medio sería que si un señor te ofrece un euro y otro un millón, has de quedarte con 500.000’50 euros. 500.000 euros más que mi paga semanal.

    Al buscar ese gris, la confusión llega en la política. Hace años era fácil, los grises eran los que mandaba Franco, que tiene el culo blanco, para pegar a los que lo veían todo negro. ¿Pero ahora qué? Hay centroizquierda, centroderecha, delante, detrás, un, dos, tres. Es difícil encontrar el término medio en la política. Siempre te decantas más para un lado. Esto pasa en la política y en los tests de alcoholemia, esos que te mandan andar por una línea que no para de moverse. Supongo que tampoco difieren tanto. En ambas cosas hay un señor que te dice qué es lo que tienes que hacer.

    Es que esto de la política es complejo. Hace poco alguien me preguntó:
    -¿Tú eres de izquierdas o de derechas?
    A lo que respondí.
    -Yo tengo una de cada.
    No pareció importarle y eso me chocó. La gente no suele permanecer indiferente cuando les digo que soy hermafrodita.

    Tengo un amigo que siempre va hacia los extremos. Se llama David Beckham.*

    Sin embargo, en mi modesta, humilde y sumamente sabia y certera opinión, creo que el término medio existe en la mente de cada uno. A veces hay que volcarse con algo para saber con qué quedarte y con qué no. La gente tiene que decidir por sí misma cuál es su término medio. Me quedo con una frase que oí ayer en boca del Gran Wyoming (habría sido realmente raro haberla oído de su nariz) y que decía algo así: “¡Hay que vivir las cosas para opinar sobre ellas! ¡Hay que ser ejecutado primero para poder estar a favor de la pena de muerte!” Pues eso, a vivir. Y esto ha sido todo y por no decir más término medio me despediré diciendo que:

Termino, en medio.

 

 

*chiste de macho español.

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14/01/2008

Verde

Si el compositor de la ópera Aída fue Verdi... ¿de qué colorín fue el compositor de Carmen?

    Siempre me he preguntado cómo se puede definir un color. Busqué en la RAE verde y me salió esto: “De color semejante al de la hierba fresca, la esmeralda, el cardenillo, etc.” Claro que sí. Esos tíos son españoles. Los españoles no definimos. Ponemos ejemplos. Somos como Jesús y sus parábolas pero en cutre. A nosotros nos llega un niño y nos pregunta: “¿Qué significa obsoleto?” Y ahí damos rienda suelta a nuestra imaginación. Lo primero que hacemos es replantear la cuestión: “¿obsoleto?” Luego, y tras un largo “Pueeees” viene lo de: “obsoleto es…” A continuación, nos damos cuenta de que no sabemos definirlo y recurrimos al: “Pues por ejemplo”. De manera que queda:

-¿Obsoleto? Pueees, obsoleto es… Pues por ejemplo: ¿te acuerdas del marcapasos del abuelo?
    -No.
    -Mmmm, ¿y de su respirador?
    Y entonces ya comprenden.

    Tras esta definición hay otra más aclaratoria: “Es el cuarto color del espectro solar.” Alguien debería decir a los de la RAE que el Sol es amarillo y en todo caso naranja. Y si algo tienen en común el amarillo y el naranja es que ninguno de los dos son el verde. Tú le dices a un niño de primaria que te pinte un Sol y ellos te lo pintan amarillo y con muchos rayos. Que nadie sabe por qué hacen los rayos así pero es algo que se asume. Al igual que pintar de rosa a las personas. ¿Por qué pintarán los niños de rosa a las personas? ¿Es culpa de Zapatero? Yo creo que la culpa es de Dios, que nos pintó de un color muy ambiguo. No nos podía pintar de verdes, no. ¿Se dan cuenta que, de haber sido así, entonces llamaríamos al “verde” color carne? ¡Qué tontería! ¡Pero si el verde es el cuarto color del espectro solar!

    Y hablando de verde. Saben aquel que diu que están un grupo de extraterrestres, bajan a la tierra y dicen: ¿por favor recursos humanos?*

    Pero hay que comprender a la RAE. A los trabajadores de la RAE. Yo me los imagino en sus casas, con todas las paredes llenas de palabras o expresiones que oyen mal por la calle. Cagándose en la biotecnología molecular porque no dejan de inventar conceptos que ellos tienen que definir. Unos profesionales que se enfrentan cada día a miles de presiones externas como si “molongui” debe estar en el diccionario. Unos artistas que saben que nadie nunca leerá enteramente su obra. Unos señores que saben que si les dicen a su jefe “¿qué significa…?” les echan. Esa tensión es comparable a la que tenía mi abuelo, que me dijo un día a escondidas que oía un ruidito raro en el respirador.


 

*Lo siento pero era un chiste que se me ocurrió ayer y tenía que meterlo como sea.

Posted by Magro Rumí at 18:51:04 | Permanent Link | Comments (11) |

12/01/2008

Ahora que soy intelectual

    Ahora que soy intelectual observo las cosas de otro modo: serio y con los ojos entornados. Demuestro a la gente que no miro sino interpreto. Mi cerebro está en constante actividad. De hecho el otro día vi a un hombre de pelo cano, con arrugas y encorvado y adiviné que era un anciano.

    Siento que sé más de la vida. Antes, cuando iba en el autobús miraba por la ventanilla y ahora contemplo el quehacer de las personas. De las personas que miran  por la ventanilla. Las personas que miran por la ventanilla no son intelectuales salvo las que lo hacen con la cabeza apoyada en el respaldo. Eso es así. En el autobús también hay jóvenes con MP3, MP4 e iPods. El inventor del iPod la cagó al no llamarla MP5 pero qué se le va a hacer. Estos jóvenes no viven, no escuchan el “chsst” del autobús al parar, ni el llanto de la niña al ver a un pobre hombre pobre. Es curioso, el otro día le pregunté a uno de mi edad qué escuchaba y, quitándose un auricular me dijo: ¿qué? Y entonces supe qué no escuchaba. A mí. Pero luego empezó a mirar por la ventanilla y supe que no era intelectual así que no me importó su actitud.

    El Mundo, al ser yo culto e inteligente, cada vez alberga menos misterios para mí. El único misterio sin resolver que tengo sobre El Mundo es aquello de las pruebas falsas del 11-M. Pero creo que al demostrar que no era cierto El País en general salió reforzado. Y El Mundo tuvo una grave crisis. Ahora lo estamos notando con lo del cambio climático.

    Un aspecto en común entre los eruditos e indagadores de la verdad humana es el gusto por el arte contemporáneo. De hecho, y aunque me da un poco de vergüenza decirlo, yo ya he hecho mi contribución con una escultura: “Sangre sobre el cuerpo de un ñu”, se llama. Y abarca temas como la injusticia social, la democratización en los países subdesarrollados, la pobreza en el mundo chino y la sabiduría de algunos chimpancés. Es una escultura de un ñu con sangre.

    Debo dejarles. Estoy fraguando una teoría política que creo, humildemente, que acabará por liquidar el sistema capitalista y me convertirá en un semidiós. Así que en las próximas elecciones, no se sorprendan si me ven encabezando la lista del primer: Partido Anarquista. 

Posted by Magro Rumí at 17:02:37 | Permanent Link | Comments (7) |

09/01/2008

Yo también quiero ser un escritor-bloguero intelectual y moderno que escribe raro

    Me uno a la horda de los intelectuales blogueros que tanto abundan por estos lares. (Lares es lugares, pero dicho en culto). Por consiguiente, os dejo mi primer gran post alternativo que revolucionará así en general y hará que muchos me admiréis, o igual me da, me elogiéis sin entender lo que digo.

    Una vez más me encuentro frente a mi ordenador austero y hostil rememorando mis últimos atisbos de consciencia. Ayer, cuando todo era pasado. Quisiera salir a la calle, desnudo, y pelearme con un gato oscuro con cuerno de rinoceronte. Nadie debería discutir con un rinoceronte. La inmensidad del universo me obliga a obcecarme en la inefabilidad de mis actos abyectos. Me hago pis. Divago sin dilucidar absolutamente ninguna causalidad. Soy un intelectual cansado de ser inteligente. Las personas de la calle me miran desafiantes pero ellas no son rinocerontes.

    La imagen de ella golpea mi titilante cerebro, repleto de dudas, de ignorancia, de sombras y de quizás un trozo de hierba fría y verde. Me gusta sentir la hierba en el cerebro porque me siento gusano. Y me hago pis. Los gusanos no hacen pis porque nadie se percataría de su propia orina. No importa qué haces si eres un gusano. Un gusano sólo importa cuando aparece en la lechuga. La lechuga es fría y verde como la hierba de mi cerebro. Pero la hierba no es un rinoceronte.

    Canto repetidas veces una canción insustancial. Me avergüenzo de los gustos de mi subconsciente. Quisiera ser subconsciente para actuar libremente. Me cago en la mar, tengo el pis en la punta. Uno, dos, tres. Siempre el canto de la triste vida que nos lleva hacia un laberinto de decisiones. Ahora a la derecha, ahora a la izquierda. La izquierda es la antítesis de la derecha. El agua es transparente y los tomates parecen rojos como la sangre. La sangre es el tomate frito que nutre nuestra hierba del cerebro. Quiero tomar lechuga con tomate, frito. Frito yo, no el tomate. Quisiera estar frito para poder plantar cara a un rinoceronte. Quisiera ser un subconsciente frito. Oh, sí. Frito.

    La mediocridad acecha y no sé dónde demonios meterme. Ahora aquí, ahora allá. Todo el mundo necesita meterse ahora aquí y ahora allá. Quizás allá te encuentres un rinoceronte. Y de pronto oscuridad. Todo se apaga. Le he dado sin querer al interruptor con el culo. Me gustaría ser culo para apagar y encender luces. Me gustaría ser culo para ser un ente bipolar, que lo único que dice es que se caga en todo. El culo no es un rinoceronte, aunque hay algunos que sí lo parecen. Vecina del 4º. Oh, sí. Quiero salir a la calle y gritar, gritar hasta no poder más. Y entonces convertirme en rinoceronte. Me acabo de hacer pis.



 

    Ruego me disculpen. De los últimos tres posts, en dos de ellos he acabado haciéndome pis. Si me lee algún psicólogo... que me envíe cien euros para poder pagar una consulta.
Posted by Magro Rumí at 18:03:48 | Permanent Link | Comments (14) |

07/01/2008

Frío invierno

    Hoy voy a hablar de la estación más fría. Y no me refiero al final del expreso de Groenlandia sino al invierno. El invierno es esa época del año en la que la gente se mete las manos con guantes en los bolsillos. No por frío, sino por apretar. Cuando tenemos frío apretamos, nos tensamos. Cuando tenemos frío y cuando comemos fabada pero eso es otra historia. Algún día contaré la historia de la fabada. Y es que el frío es como tomarte un vodka con cebolla: te hace llorar y te pone la nariz roja. Yo no entiendo porque se pone la nariz roja cuando tenemos frío… ¿se ruborizan los mocos? Los míos s,í pero es comprensible porque no paro de señalarlos… (no explicaré esto)

    Las calles en invierno se cubren de blanco y las señoras de pieles. Cuando me dijeron por primera vez eso de que habían abrigos de piel pregunté: “¿A quién hay que matar para conseguir uno?” Todos se rieron y yo todavía no entiendo el por qué.

    Y en esta época del año proliferan las bufandas, los guantes y los gorros. El otro día me presentaron a un albino y supe que no era un muñeco de nieve porque tenía nariz en lugar de zanahoria. Las bufandas han dejado de ser una prenda de abrigo para convertirse en un complemento de moda. Ahora las hay de todos tipos y colores. Y también están las palestinas, que son como las bufandas, pero para la clase proletaria y los independentistas vascos. De los guantes no quiero a hablar. Me dan rabia. No calientan casi. Sólo los de cuero y yo me niego a ir en cueros en invierno. Los gorros me hacen mucha gracia. Ya ven, soy de risa fácil. Soy fácil para muchas otras cosas pero eso no es cosa de risa, aunque mi ex piense todavía lo contrario. Hay gorros y gorros. A mí me gustan los que llevan determinado tipo de ancianos y que están diseñados para que sobre un cacho por arriba. ¿Por qué no se ciñen el gorro? ¿Qué les cuesta? ¿Qué guardan en ese espacio de fláccido y amorfo vacío? Nadie lo sabe, tan solo ellos. Un día le pregunté a un señor:

    -¿Por qué se pone el gorro así?
    Me contestó resignado:
    -A mí no me preguntes, yo soy David el gnomo que me he hecho mayor.

    Menos mal que el invierno tiene un oasis. La navidad. Aunque cuando acaba tengamos que subir una empinada cuesta. Y todo el mundo sabe que en las cimas hace mucho más frío. Así que cómprense una bufanda, de las buenas, y ya verá cómo se calientan los del banco.

Posted by Magro Rumí at 16:18:24 | Permanent Link | Comments (8) |
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