29/02/2008

Yo, machista

Como comento en el post anterior, lamento mucho mi ausencia, pero ha sido por causa ajena a mí. El ventilador de la torre de mi ordenador ha sufrido una parada grave y ha sido necesario el transplante. Hoy he recibido ya el nuevo y espero que funcione bien, aunque emite un sonidito un tanto agónico. Y ahora que todo parece volver a la normalidad... ¿qué mejor que hablar de mi machismo?


    Soy un machista. Últimamente he estado pensando entonar el ‘mea culpa’ por mi último post, pero mi culpa no tenía la vejiga suficientemente llena. Así que he optado por el primer paso, que es reconocerlo. Sí, soy un machista, pero un machista de los de verdad. De los que ni levantan los pies cuando barre la señora. Lo sé, ésta es una acción pérfida y malévola, pero creo que no es la que más les va a escandalizar.

    Mi opinión general sobre las mujeres es bastante positiva, las reconozco como mamífero. Pero no he llegado a esta conclusión yo solo, he sido inducido. No es que esté en contra de las mujeres, es que las mujeres están en contra mía. El otro día, le dije a una un piropo y me metió una patada en la ingle. Nunca me habían metido nada en la ingle. Jamás entenderé por qué no funcionó mi piropo sobre su axila bruñida.

    ¿Y cuál es mi opinión sobre la paridad en ambos sexos en el trabajo? En contra, lógicamente. La propia palabra lo dice parida-d. Es una parida. Los hombres somos paridos, las mujeres paridas. Esta es una afirmación irrefutable que denota la superioridad del hombre, pero existen más. Todas ellas de una lógica aplastante. Pero me niego a exponerlas todos, pues les estaría negando indirectamente el derecho a contrarréplica.

    Mi programa favorito es Matrimoniadas y creo que el nombre de la serie Sin tetas no hay paraíso es el reflejo de una sociedad en auge. ¡No me echen la culpa a mí! ¡Échensela al sistema que nos invade con publicidad y teleseries misóginas! Y a Aramís Fuster, que os hace una mala promoción.

    En conclusión, yo quiero una niña, que tenga un padre con trabajo y una madre hábil en la cocina. Yo quiero que esa niña crezca en España y que cuando salga al extranjero sea sumisa y no mire directamente a los ojos de los marroquíes. Una niña, que no se vea perjudicada por las horas de ocio que los inmigrantes pasen en urgencias. Yo quiero que esa niña nazca, crezca, se reproduzca (pero sin gozo) y muera enterrada bajo los santos sacramentos. Lo único que le reprocho a esa niña, es que se haya peleado con Gallardón.

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16/02/2008

Es-Cupido

Alguien me dijo el otro día una frase que me gustó: “Las tías más buenas son tontas y/o del PP”. No quiero decir que las de izquierdas sean feas, a mí Maria Teresa Fernández de la Vega me da morbillo, pero salvo excepciones, suele ser así.

Muchos de tacharán de simplista, de machista e incluso algunos de islamista. Nada más lejos de mi intención. Además, a mí nunca me han tachado de nada, en todo caso, me subrayan. Esta afirmación es fruto de una conversación amistosa el catorce de febrero con un amigo. Ambos no parábamos de decir: “Bah, San Valentín es una fiesta comercial”. Mientras acuclillados, con las manos en nuestras rodillas y los ojos desorbitados, nos mecíamos con el viento de Tramontana, un señor que se dedica a soplar a los adolescentes los martes, jueves y sábados de 15:00 a 16:30.

El no amor te aboca al simplismo. Es así. Ya no existen solteros de oro porque ahora los solteros funden el oro para irse de putas. Con todos mis respetos a los fundidores de metal. (¿Por qué la gente dirá “con todos mis respetos”? Yo sólo tengo tres respetos y quiero quedármelos para mí).  Cuando no tienes a nadie recurres a tres argumentos manidos y usados a lo largo de los siglos a los que quiero hacer hoy mención especial:

1.- “Cuando estás soltero tienes libertad”. Esto es refutable. Entendiendo la libertad como un conjunto numérico de acciones que puedes hacer de manera lícita y sin represalias… esta afirmación se contradice, pues si eres soltero no tienes la libertad de sexo (inventada por mí, y una de las mejores libertades que se pueden tener) Por tanto, ser soltero implica restricciones, como es el caso de hacer el amor con un deseo recíproco. Es decir: besando y sin pagar.

2.- “Cuando estás soltero no te gastas dinero en regalitos absurdos”. Ya, pero tampoco los recibes. Y te los tienes que comprar tú. Y como a ti no te gustan los peluches sino los iPods de última generación, te gastas más. Cabe hacer un paréntesis para señalar mi Teoría  sobre os peluches y los hombres al comprarlos: “Todos los hombres creemos que a mayor tamaño de peluche, más le gustará a nuestra pareja” Esto es así y punto. Los peluches miden el amor, y eso es un hecho. Por eso los tíos preferimos comprar un peluche de 2x2 metros y gastarnos 80 euros que un anillo de 75 (euros, no metros).

Y la que más me gusta.

3.- “Cuando eres soltero te puedes liar con quien quieras” Lo diré clara y concisamente: ¡Y una mierda! ¡Ojalá! Entonces todo el mundo estaría soltero para liarse con Elsa Pataky. Decir esto es tan absurdo como comerte un ciempiés y no pedir muslo.

En definitiva, que se busca chica para regalar peluche y lo que surja, preferiblemente del PP y que tenga sentido del humor… espero que estas dos últimas peticiones no sean excluyentes entre sí.

Posted by Magro Rumí at 14:27:30 | Permanent Link | Comments (14) |

11/02/2008

 He de empezar agradeciendo a Proyectos CPC que me han otorgado este premio Arte y pico tan bien remunerado que parece, con todos mis respestos y agradeciendo una vez mñas vuestro reconocimiento, una figura de cerámica de los chinos. Dicho esto, tengo que decir 5 nombres con sus respectivos 5 enlaces a los que pasarle este premio del cual espero todavía el cheque al portador (o a mí, en su defecto). Pero como me da mucha pereza ponerlo ahora (soy un vago y si leen el siguiente monólogo lo entenderán). Lo dejaré para mañana y lo pondré en los comentarios, que es tardecito y me caigo del sueño, y una cosa así se ha de pensar y recapacitar... ejem.



    Hay cosas que dan pereza. Que nadie debería hacer porque cansan. Que en realidad, si las analizas, son una estupidez y no exigen prácticamente ningún esfuerzo, pero cansan. A veces sólo con pensarlas ya extenúan.

    Por ejemplo, actualizar los enlaces del blog. Buf. Eso es agotador. Porque la gente cuando está en Internet tiene la extraña sensación de que si permanece en la inactividad durante más de 10 segundos morirá. Y no podemos dejar de hacer click allí, click allá, doble click si estás muy interesado… Resulta paradójico pero con los ordenadores son como el sexo: la inactividad te pasa factura y no paras de mover la mano para remediarlo.

    Otra cosa fatigosa es levantarte para ir al baño. Tú estás tumbado viendo una peli, tapado con una manta y con la calefacción a toda potencia… y piensas: “Me meo”. La peli ya te ha dejado importar, tú sólo piensas: “Me cago en la mar, me meo”. Pero no te levantas. Y no pienso hacer otra analogía con el sexo. Te quedas esperando en el sofá a ver si se te pasa, crees tener el poder sobrehumano de controlar la vejiga, pero no. Hay dos cosas que el ser humano nunca llegará a controlar: una es el dominio absoluto de los botones del mando del DVD y otra la vejiga. Y tenemos que asumirlo, por nuestro bien.

    ¿Y qué cansa más, física y mentalmente, que subir por las escaleras? Todos nos hemos propuesto alguna vez subir por las escaleras. Hemos pensado: “Venga, a partir de hoy, subo por las escaleras” Pero es que el ascensor está ahí. Y acabas pensando: “Mañana empiezo” Claro luego ya entras en razón… al fin y al cabo yo vivo en un primero, ¿y qué ejercicio gano yo subiendo por las escaleras? Prácticamente nada. Pues ya está.

    A mí, como estudiante, me resulta especialmente pesado estudiar. Sobre todo porque mi libro de geografía pesa el doble que yo. Siempre pienso: “Va, hoy estudio un poco” Pero ya sabes que no. Que un estudiante diga eso es tan absurdo como que un obispo lea El País. Los estudiantes siempre postergamos el momento del estudio, bien comiendo, bien mirando al horizonte, bien comiendo mirando al horizonte… tengo un amigo que por no ponerse a estudiar se tragó enterito Saber y Ganar. Y sin mirar al horizonte. DEP.

    Concluyendo. Desgraciadamente hoy leer supone una pereza enorme a mucha gente. La tele no exige pensar y los videojuegos tampoco. Pero ¿qué hay mejor que estar una tarde tranquila, con un buen libro entre tus manos, la calefacción a toda potencia y pensar… “Me meo”?

Posted by Magro Rumí at 22:35:02 | Permanent Link | Comments (13) |

06/02/2008

Osicran

    Osicran nació siendo todavía un niño. Aunque en apariencia parecía una iguana. Era el niño más feo que había sido engendrado en toda la faz de la tierra. Y eso es mucha faz. Al nacer, su madre le hizo una foto con el móvil y la mandó a todos y cada uno de sus familiares. Aquello fue el fin de la compañía Amena.

    Osicran crecía y crecía proporcionalmente a su fealdad. Los médicos recomendaban que la gente no le observara directamente sino con el rabillo del ojo o con cualquier otro rabillo. El joven iguanozoide tenía prohibido mirarse en un espejo. Sus padres no querían que al contemplar su difícil rostro acabara por suicidarse o algo peor.

    Su infancia fue dura. No pudo tomar la comunión porque el cuerpo de cristo se negaba a entrar en el cuerpo de Osicran. El chico se fue desapegando de sus padres hasta tal punto en que éstos ya ni le saludaban cuando se lo cruzaban por la calle.

    Con trece años, el preadolescente ya pensaba en el suicidio. Quizás estuviera influenciado por el hecho de que siempre que se despertaba e iba a la cocina a desayunar sus padres le decían: “Ah, aún no has muerto”.

    La juventud la pasó sin Pena ni Gloria, ya que ambas murieron al mirarlo fijamente a los ojos. A los dieciséis años y trece meses desarrolló una extraña enfermedad deformatoria. Se le cayó su nariz de leche y le salió otra nueva, de cola-cao. Poco a poco fue cambiando hasta que llegó el día. Todo ocurrió fruto de la casualidad. El chico estaba en un río, tranquilo, oyendo el rumor de los pájaros (el cual era que había una pájara que se había tirado al carpintero), cuando de pronto, reparó en el agua. Lo que vio le sorprendió, él llevaba una camiseta con su nombre escrito, pues la fealdad no quita el egocentrismo y ya se le había caído toda la cara de leche. Tras varios minutos en silencio comprendió que aquel que le observaba desde las aguas no era más que su imagen reflejada, tan bella como nunca había podido imaginar, y su nombre, volteado, bruñía un resplandeciente: Narciso.

Posted by Magro Rumí at 17:21:20 | Permanent Link | Comments (9) |

03/02/2008

Tostoi 1.0

    Leo en CPC lo siguiente: " La editorial rusa Astral SPb, de San Petesburgo, ha anunciado el lanzamiento este mes de enero de la primera novela escrita por un ordenador. Se trata de una obra basada en la novela de León Tolstói, Anna Karenina, y ambientada en una isla desierta..."" El "escritor" artificial consiste en un programa informático bautizado como PC Writer 2008, al que se le puede incorporar el desarrollo de una trama, un estilo de escritura y un tiempo y lugar en los que situar la historia. Su primera obra ha sido titulada provisionalmente "Amor verdadero"."

    ¿Qué quiere decir esto? Pues que sé leer. Ahora que ya saben eso, me dispongo a analizar la noticia.

    Yo en realidad no soy humano. Muchos ya lo habrán deducido por escritos anteriores. Mi perfección escrita es inalcanzable para un ser orgánico*. Yo soy PC Writer y ahora ya me han descubierto. La novela la he escrito yo. Transcribo un fragmento:

    “Anne Korenina se despierta a las 9:00 am. Acto seguido respira. Treinta y siete segundos más tarde sitúa sus pies en el frío suelo ya que la temperatura de éste es lógicamente inferior a la temperatura corporal de la joven, que es 36’6. A las 9:02 am Anne Korenina evacua su líquido vital, es decir, su orina. Orina durante veintitrés segundos pero no se levanta de la taza hasta las 9:09 am. Las mujeres tardan bastante en levantarse de la taza, pero comparado con 4000 años tardan poco. A las 9:12 am Anne desayuna café con leche y setenta y ocho gramos de azúcar blanca. Uno más que ayer. En todo este tiempo Korenina no ha dejado de respirar”
 

    Y esta es más o menos la tónica de la novela.

    Ahora me acaba de llegar una oferta de trabajo, les dejo, es Ana Rosa Quintana.

 

 

 

* Que tiene órgano en casa.

Posted by Magro Rumí at 20:31:16 | Permanent Link | Comments (7) |

01/02/2008

Paradigmas


    Soy un tipo duro. Sí. Yo soy de los que se comen trozos grandes de carne de esa que se atasca. De los que aprietan las teclas del móvil tan fuerte que se meten para adentro. Sí. Lo sé, lo sé. Ahora me respetan, pero esperen a oír esto: Me ducho sin esponja.

    Perdonen es que he visto Rambo. ¿Nunca les ha pasado que acaban de ver una película y se intentan comportar como el protagonista? Yo, que soy de conducta fácil, vi hace poco “la cenicienta” y estuve a punto de morir desangrado por clavarme un cristal en el pie. ¿Lo han pensado? Que te regalen un zapato de cristal no es un obsequio sino una putada. Tienes que andar pisando huevos todo el día… con lo que duele eso.

    Es que las películas hacen soñar… sobre todo las de Garci.

    Los libros son otra cosa. No hacen que quieras parecerte al protagonista sino que te identifiques con él. Es algo extraño, ya puede ser un chino, drogadicto, aficionado a las carreras de galgos y con el pelo fucsia que en algún momento pensarás: “Si en el fondo somos clavaditos”. Porque en toda obra literaria se describen tantos sentimientos que es imposible no identificarte con alguno. El otro día leí Teo juega con sus amigos en el parque, y hay que ver ese maldito Teo como me copia. Transcribo un fragmento de ese libro: “Teo come todos los días a las dos”.  Es que somos igualitos… si conociera algún día a Teo le presentaría al chino drogadicto del pelo fucsia.

    ¿Y qué me dicen del teatro? Probablemente nada porque no vayan con asiduidad.*   El teatro infunde respeto. Tú subes al escenario a Coto Matamoros subido a un jabato en celo y lo conviertes en un señor. Y a Coto quizás también.

    Pero desgraciadamente, lo que más condiciona a la sociedad actual es la televisión. La televisión influye más a los jóvenes que la Iglesia en la política. Bueno, quizás tanto no.

    La frase: “¿Qué habría hecho Jesús de Nazaret?” Ha sido sustituida por: “¿Qué haría Jesús de Manuel?”  Si Gandhi levantara la cabeza… sólo le importaría a los que ven Cuarto Milenio.

 


 

*Asiduidad me ha dicho que ella está libre viernes y sábados por la noche.

Posted by Magro Rumí at 20:32:43 | Permanent Link | Comments (8) |