Que nadie como tú me sabe hacer café...
¿Por qué cuando cogemos un sobrecito de azúcar... lo agitamos?
Hay quien dice que como mejor se conoce a una persona es en la guerra, otros dicen que en la cama. Otros que haciendo la guerra en una cama..., se equivocan. Como mejor se conoce a una persona es tomando un café. Y si me apuran, tomando un café en la cama en un país beligerante. Pero lo importante es el café... nunca pesé que priorizara el café a la cama.
Para empezar está cómo se pide el café. Ya se ha parodiado mucho sobre todos los complementos que puede tener un café. Sin embargo yo quiero ahondar y profundizar más en el tema preguntando abiertamente: ¿Quién inventó los nombres de tipos de cafés? Un introvertido fijo: solo, cortado, bombón... Este último lo puso para disimular, seguro.
Luego está el tema del azúcar. El azúcar es como la carta de un admirador secreto cutre. Viene en sobre, pero sin sello. Y cogemos el sobre y lo agitamos, es que no me lo explico. ¿Por qué? Algunos pensarán: "Para que baje". ¿Pero no se desmonta esta teoría cuando luego la tiras toda al café? Agitar el sobre del azúcar es como ser feo y comprarse ropa interior nueva, no sirve para nada. Cuando acabamos con el sobre pasan varias cosas: si te has puesto todo el azúcar lo envuelves y lo doblas hasta reducir al mínimo su tamaño. Hay gente que ha hecho desaparecer sobrecitos de azúcar al reducirlos a un tamaño atómico; si no te has puesto todo el sobre haces un plieguecito arriba para que no se salga el azúcar. Normalmente bastaría con dejarlo en una postura horizontal para que el edulcorante níveo no se vertiera sobre el platito del café, pero... ¿y si hay un terremoto qué? ¡Todo el azúcar por el suelo!
Lo siguente es algo que me exhaspera. Las asas de las tazas. Ahí no hay hueco para un dedo humano normal... es muy pequeño. Tenemos que hacer malabarismos para coger la maldita taza. Yo creo que tienen el monopolio los enanos. Y que es su venganza a todos los prejuicios sociales que se tienen ante ellos. Y ojo, yo no tengo prejuicios por los enanos, pero seguro que ellos son los culpables de esto y de alguna que otra cosa más. Como el hambre en África, por ejemplo. Si ellos no necesitan comer para crecer... ¿entonces para qué comen?
En fin, podría tirarme muchos párrafos más disertando sobre la psicología del café y la naturaleza humana, pero creo que nadie me leería. Así que concluyo con una reflexión que espero, les haga pensar: "No te quema el café, sino tus labios al tantear lo desconocido". Toma ya.


A mí no podrías conocerme tomando un café, yo soy muy rara para esas cosas y en vez de café tomo un capuccino descafeinado con una cucharada de canela y tres de azúcar, ni una más, ni una menos! y va en serio eh, sé que soy rara xD
Muy acertado tu comment en mi blog, la ética es algo raro también xDDD
En fin...
Un beso, chico sin nombre.
PD_Soy María, esta web no deja poner comentarios que no sean anónimos "¬¬ (Comment this)
Hoy me pasó algo muy divertido.... Hoy día 1 ha sido el Día de la Tercera edad, y a esto que se meten de repente en el bar donde desayunaba un grupo de unos 30 abuelos, mayoritariamente abuelas, que más tarde iban a ir a una recepción en el palacio de congresos cercano....
El caso es que como si se tratase de los hunos, las abuelas abordaron la barra del bar y empezaron a gritarle al camarero que si póngame dos manchaos, tres cortaos, dos solos, tres con leche y 4 enteras con mantequilla, dos medias con sobrasá, cinco molletes con jamón y tres de campo de zurrapa lomo....
El camarero, que era también el dueño, empezó a encenderse y a gritar con la cara roja que por favor de una en una, pero no hacían ni caso. Y a esto que dice el dueño...."¡Ustedes que se creen, que las tostadas vienen en lata o qué! Y el borracho de turno va y grita "No se tiren de los moños, señoras, ¡no se tiren de los moños!"
Jamás me he reído tanto en una cafetería como esta mañana....
¡Saludos Javi! Y perdona el rollo que he contao! (Comment this)
Al principio, y sin encontrar respuesta, opté por usar azucarillos jajaja.
Después, mi mente se iluminó (la bombilla estaba mal enroscada) y la respuesta vino a mí tras dos tragos de un Capuccino con cacao por encima (sin olvidar la canela, que dice ahí arriba María).
La razón: Meneamos el paquetito de café, aun a sabiendas de que luego vamos a echarlo fuera, para que, al abrirlo, los granitos de azúcar que se quedan por las esquinas no nos caigan encima. Al menos esa es mi razón.
Y ya puedo tomar café con azúcar, azúcar moreno por supuesto.
La pregunta que viene ahora es: ¿Tan nocivos resultarían un par o dos granitos de azúcar encima? ¿Son radioactivos? ¿Se comen la ropa? ¿Crecen en textiles?
Ay.... Qué difícil se hace no utilizar sacarina jajaja. (Comment this)
Sí Berenice, comemos las enseimadas con las dos manos y y luego llega el sobrecito del café y lo agitamos para que no nos caigan los granitos de azúcar... jajaja. Es inexplicable. Yo en las guerras dispararía granitos de azúcar a los uniformes de los soldados, a ver si se les pega algo... literal y metafóricamente...
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