Mieles y hieles
Si una abeja se tira un pedo, ¿le queda miel en el calzoncillo?
Hoy quiero hablar de la miel. Ese alimento dulce, utilizado metafóricamente por tantos poetas... comida de paladares finos y contraposición al agrio que tanto valoran las lenguas sabias. La miel es una mierda. Perdónenme, pero lo es. Algo que hacen unos insectos que tienen un pincho en el culo no puede ser bueno. Pero es que la miel es un alimento... extraño. Y tiene un problema grave, muy grave: El hilito. Sí. Es muy peligroso tratar de coger miel con una cucharita. ¿Por qué? Porque tú vas feliz a depositar el viscoso manjar en la concavidad de la cucharita y cuando la vas a retirar... queda un hilito. ¡Un mísero hilito de miel! Y ya puedes esperar que nunca va a desaparecer. Y tú haces un gesto muy sabio para cortar el hilito de miel: tiras la cuchara hacia arriba... Entonces te das cuenta, el hilito se alarga. Todo el mundo ha esperado a que el hilito de la miel desaparezca. Pero no. Es imposible. Hay gente que ha llegado a morirse de desnutrición esperando a que el hilito de la miel acabara. El hilito de la miel es como una sonda gastrointestinal: fino, viscoso y no veas como jode que no acabe.
Luego está el tema de las manchas. No el de las manchas en la ropa, sino en la piel. Un dedo manchado de miel es casi tan peligroso como una secretaria manchada de... Clinton. Porque no se va. Y tras intentar limpiarte con la servilleta y quedársete pegado un trozo de la misma en el dedo decides que lo mejor es chupar. Y ya he dejado de hablar de secretarias. Tenemos una mancha y nos chupamos el dedo. Cualquier psicólogo diría que esa reacción es fruto de una experiencia traumática que tuvimos en el pasado y alojada en el subconsciente que... yo a todos los psicólogos les mancharía el dedo con miel. Me gustaría verlos en un control de alcoholemia: "Tóquese con los dedos la nariz con ambas manos" "¡Séparese el dedo de la nariz, me oye!" "Es que... no puedo, he comido miel" ¡Eso sí que sería una experiencia traumática!
Concluyendo, la miel es dulce, muy dulce. Es el extremo de la dulzura. Y necesitamos un algo antagónico para poder tomarla, para poder disfrutarla. La miel es como la felicidad, para apreciarla, has de combinarla con momentos agrios.
Hoy quiero hablar de la miel. Ese alimento dulce, utilizado metafóricamente por tantos poetas... comida de paladares finos y contraposición al agrio que tanto valoran las lenguas sabias. La miel es una mierda. Perdónenme, pero lo es. Algo que hacen unos insectos que tienen un pincho en el culo no puede ser bueno. Pero es que la miel es un alimento... extraño. Y tiene un problema grave, muy grave: El hilito. Sí. Es muy peligroso tratar de coger miel con una cucharita. ¿Por qué? Porque tú vas feliz a depositar el viscoso manjar en la concavidad de la cucharita y cuando la vas a retirar... queda un hilito. ¡Un mísero hilito de miel! Y ya puedes esperar que nunca va a desaparecer. Y tú haces un gesto muy sabio para cortar el hilito de miel: tiras la cuchara hacia arriba... Entonces te das cuenta, el hilito se alarga. Todo el mundo ha esperado a que el hilito de la miel desaparezca. Pero no. Es imposible. Hay gente que ha llegado a morirse de desnutrición esperando a que el hilito de la miel acabara. El hilito de la miel es como una sonda gastrointestinal: fino, viscoso y no veas como jode que no acabe.
Luego está el tema de las manchas. No el de las manchas en la ropa, sino en la piel. Un dedo manchado de miel es casi tan peligroso como una secretaria manchada de... Clinton. Porque no se va. Y tras intentar limpiarte con la servilleta y quedársete pegado un trozo de la misma en el dedo decides que lo mejor es chupar. Y ya he dejado de hablar de secretarias. Tenemos una mancha y nos chupamos el dedo. Cualquier psicólogo diría que esa reacción es fruto de una experiencia traumática que tuvimos en el pasado y alojada en el subconsciente que... yo a todos los psicólogos les mancharía el dedo con miel. Me gustaría verlos en un control de alcoholemia: "Tóquese con los dedos la nariz con ambas manos" "¡Séparese el dedo de la nariz, me oye!" "Es que... no puedo, he comido miel" ¡Eso sí que sería una experiencia traumática!
Concluyendo, la miel es dulce, muy dulce. Es el extremo de la dulzura. Y necesitamos un algo antagónico para poder tomarla, para poder disfrutarla. La miel es como la felicidad, para apreciarla, has de combinarla con momentos agrios.


Comentarios Recientes