Entrevista a un médico forense
Nos citamos con Pedro Ramírez, experimentado médico forense que goza de un gran prestigio no sólo nacional, sino también internacional.
P.- Hola Pedro, qué tal.
R.- Muy bien gracias.
P.- Para empezar, explíquenos un poco su profesión.
R.- La medicina forense es una contradicción de términos ¿sabes? Porque, cómo le vas a dar una medicina a un muerto. Si ya está muerto ¿entiendes?
P.- Creo que sí...
R. Pues bien, como es imposible ya curarlos, tratamos de averiguar por qué han muerto. Los abrimos e inspeccionamos bien adentro. ¡Como a mi mujer! ¡Jajajaja! La única diferencia entre un muerto y mi mujer es que mi mujer después se toma un cigarrito.
P.- Supongo que será difícil sobrellevar tantas muertes e intentar llevar una vida normal, ¿no?
R.- Qué va. Si lo jodido, con perdón, es que se mueran. A mí como me vienen ya cadáveres pues si me voy un poquito con el bisturí... ¿quién se va a quejar? ¿el muerto? ¡Cómo se va a quejar un muerto! Sólo me pasó eso una vez y tuve que atizarle un par de veces para que se callara.
P.- ¿Tiene familia?
R.- Sí, una mujer y tres hijos.
P.- ¿Y qué opinan de su trabajo? ¿Les gusta?
R.- Ahora ya no dicen nada. Antes sí se quejaban.
P.- ¿Por qué?
R.- Porque me llevaba el trabajo a casa y esas cosas.
P.- ¿Qué hacía usted qué?
R.- Sí, ya sé que suena raro, horas extra. Hay gente que las hace.
P.- ¿Qué es lo más difícil de su trabajo?
R.- (Piensa) Ponerse los guantes de goma... siempre se te queda un dedo fuera o te los tienes que apretartelos bien porque no quieren entrar. Yo últimamente prefiero los guantes de toda la vida, los de lana.
P.- Pero ¿eso es legal?
R.- Ya lo sé ya, esos guantes de goma deberían ser ilegales. Lo bueno es que cuando acabo de usarlos en vez de tirarlos a la basura y de haber hurgado por el sujeto pueden inflarse y regalárselos a tus hijos. Les gusta mucho.
Me voy a vomitar y vuelvo. Él sigue en la misma postura, impasible, me mira extrañado.
R.- ¿Seguimos?
P.- Sí, sí.
R.- Pregunte.
P.- Para ir terminando ya. ¿Alguna muerte ha quedado sin explicación?
R.- Continuamente, pero yo las suelo llamar "muertes naturales". Aunque hay veces que no cuela. Hubo un hombre que vino degollado y no sabíamos muy bien cómo fue, así que intentamos explicarles a la familia que llega un momento en la vida de todo hombre en el que se le cae la cabeza. Trataron de degollarnos a nosotros así que dedujimos que los culpables eran ellos y los denunciamos a la policía.
P.- Ha... ha sido un placer...
R.- Lo mismo digo.
P.- A...adiós, señor Pedro Ramírez.
R.- Cuídese, y sino, ya nos veremos.


Comentarios Recientes