¿Me escuchas?
Tengo un problema. No sé escuchar. No es que no considere importante lo que dice la gente, es que no sé escuchar. No sé qué hacer mientras me hablan. Es un grave problema que compartimos muchas personas. Hay diferentes formas de actuar mientras te están hablando, según la personalidad del receptor o el aliento del emisor, son las siguientes.
1ª Forma de escuchar: Afirmar constantemente. Te hablan y tú sí, sí, sí. Ajá. Sí. (El ajá se dice para que el sí no suene repetitivo). Yo creo que el hecho de que España participara en la guerra de Irak se debe a una conversación entre Bush y Aznar. Todo el mundo sabe cómo habla inglés Aznar. Todo el mundo menos los que hablan inglés. Yo me imagino a Bush, en inglés (dialecto americano) con Aznar.
BUSH: Y por todo eso he pensado que deberías entrar en la guerra.
AZNAR: Sí.
BUSH: Entonces qué me dices.
AZNAR: Sí.
BUSH: ¿Sí qué? ¿Entras?
AZNAR: (Breve duda) Ajá.
2ª Forma de escuchar: Mirar hacia abajo. Esto está muy bien porque parece que estás muy concentrado en lo que te están diciendo y que estás mirando hacia el suelo para procesar mejor la información. Pero no, amigo. Estás pasando absolutamente de lo que dicen. Sin embargo, hay un momento fatídico en esta situación. Cuando te preguntan. Tú estás mirando al suelo, pensando en que tienes que comprarte un mocho y de súbito oyes: “¿Tú que crees?” Aquí ya no vale un sí. Ni un no. Aquí te la juegas. Durante segundos el “¿tú que crees?” resuena en tu cabeza cual eco de tu voz en la montaña o voz de un pequeño gnomo verde que aparece cuando ves a alguien que odias (esto último puede que sólo me pase a mí). El caso es que, tras unos segundos, levantas la mirada y dices: “Hombre (ya sea hombre o mujer, da igual) No sé…” Y te has librado. Porque tu amigo/a te responde:
-¿Pero sí, no?
Y tú:
-Sí, sí.
¡Pero vuelve a la carga!
-¿Si qué?
Y tú:
-Ajá.
3ª forma de escuchar: Mirar directamente a los ojos y pensar en otra cosa. Esto requiere sangre fría. Lo hacen los psicópatas y los reponedores de congelados. Los seres que hacen esto pueden mirarte a los ojos y parecer que entienden, pero no entienden. Ni quieren entender. Ellos pueden estar mirándote a los ojos y estar pensando: “Pues este tío no es unicejo pero casi” (De los que no son unicejos pero casi hablaré otro día). Y a estos nunca les pillan porque como son humanos tan duros e inquebrantables ya les puedes preguntar:
-¿Tú qué crees?
Que ellos te responderán:
-No.
Son tipos duros. A lo que únicamente podrás responder:
-Ajá…


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