20/10/2007

Fechas, siempre olvidadas

Hay mucha gente que dice que es muy mala para las fechas, a mí me pasa lo contrario, las fechas son muy malas para mí... ¿saben que nací el 11 de septiembre?

Y ahora ya lo puedo decir: soy muy malo para las fechas. Pero el problema no es mío, es de los demás, que nacen cada uno en un día. ¡Con lo fácil que sería que naciéramos todos el mismo día! Claro, para ello habría que procrear siempre el mismo día toda la humanidad. Un día al año. Lo que supondría un gran avance en la vida sexual de muchos, y quiero recalcar el masculino plural.

Mi ex me dejó por las malditas fechas. Yo no me acordé de nuestro aniversario. Sin embargo, sí que recuerdo el día exacto en el que me dejó: el día de nuestro aniversario.

Pero es que los aniversarios son algo crueles. Porque hay aniversario de todo. Aniversario del primer beso, aniversario de novios, aniversario del primer mes, del segundo. Aniversario de los primeros 37 días y 37 tardes. ¡Cómo quieren que nos acordemos de todo eso! Pero si es que aniversario, por definición, es la celebración de un hecho que ocurrió un AÑO atrás. Yo es que cuando se ignora la etimología me cabreo. Cabrearse, etimológicamente es volverse una cabra, y eso no me gusta, porque las cabras necesitan montañas y las montañas tampoco entienden de fechas.

Luego está el tema de los santos. Con los santos pasa como con el dinero: algunos tienen muchos y otros ninguno. La Iglesia tiene muchísimos santos. Y es que hay tantos santos que los que tienen un nombre que todavía no lo es, cargan con una gran responsabilidad. Por ejemplo, mi amigo Juvenancio sólo puede hacer el bien. Le han prohibido que estudie empresariales.

Pero a mí me gustan las fechas. Otra cosa es que no me acuerde de ellas, pero gustarme me gustan. Porque son como los chistes: crees saber miles pero luego te piden que digas uno y ya te bloqueas. Y si algo es comparable con los chistes, me agrada. Por eso últimamente sigo tanto la política...
En fin, creo que al acabar de escribir este monólogo sufriré una amnesia de grado 2 (y eso es mucho frío para tratar de curar una amnesia) al hacer chistes sobre fechas. Se despide, aquel que quizás no vuelva a recordar quién es ni dónde escribe. Gracias, a blogger.com, por proporcionarme este blog.
Posted by Magro Rumí at 16:55:55 | Permanent Link | Comments (6) |