Thursday, March 6, 2008

Testúpidos

¡No, no y no! No a los tests de inteligencia. Son una crueldad. Atentan contra la libertad de las personas. Todo el mundo tiene el derecho de creerse inteligente. Siempre he temido los resultados de estos tests. ¿Se imaginan? Lo sospechábamos pero ya lo hemos comprobado científicamente: eres tonto. No es que te llamen tonto, es que te lo demuestran. Y se te queda una cara de tonto…

Lo peor de esos tests son las preguntas. A mí me hicieron uno hace poco y todas parece que lleven trampa. Una de ellas era: “Diga la palabra que sobra: gato, perro, mesa, gallina.” Lo lógico sería haber dicho mesa, pero no amigos, se equivocan. ¿Qué es lo único que no tiene cuatro patas? ¡La gallina me cago en la mar! ¡Pues ya está!

También había un apartado de visión espacial. La última vez que usé mi visión espacial fue cuando vi Star Wars: el ataque de los clones. Claro, la tenía desentrenada. Y te hacen seleccionar la opción que crees que encajaría con la figura que te ponen al lado. A mí con esto me pasa como con los puzzles: para mí todas las piezas encajan. Pero no. Sólo puede quedar una. Que acabas pensando: con lo inmensamente grande que es el puñetero espacio, me tienen que obligar a coger una mierda de dadito. Total, acabé escogiendo la opción: “Ninguno de los anteriores, el espacio es infinito, o casi”.

Había además una pregunta de sinónimos. Ponían: “Diga un sinónimo de ordenador” Ésa me la sabía. Puse: “Meticuloso”.

Y no faltaron las cuestiones de agilidad mental. Te dicen sumas, restas, multiplicaciones, divisiones… y no puedes hacer operaciones en el papel. Esto supuso la muerte de mi papel. Lo malo es que mi cálculo mental está un poco atrofiado. Yo soy más de calculadora. Pero al final creo que lo saqué bien. Una pregunta era: “56 x 53 = X” Yo puse verdadero.

Hubo una pregunta que me resultó singular. Nunca antes la había oído. “¿Qué es más pesado, un kilo de paja o un kilo de hierro?” Al instante supe que había trampa y me parece que hallé la respuesta adecuada: “Nada, porque ni con la paja ni con el hierro puedes mantener una conversación coherente”.

Ahora me faltan los resultados, aunque tengo los clásicos nervios pre-calificaciones creo que la cosa irá viento en popa. Sobre todo si se me olvida ponerme calzoncillos. Ya les contaré qué tal. Y también les contaré cómo me fueron las notas.

Posted by Magro Rumí at 19:43:34 | Permalink | Comments (13)